Los bots y el Backgammon

Cuando los programas neurales de redes llegaron a la escena del Backgammon a mediados de los 90s eran bastante ecualizadores. El talento y la experiencia se hicieron irrelevantes de la noche a la mañana y de repente todo el mundo podía descubrir los complejos secretos y posiciones difíciles y estudiar sistemáticamente el juego, como si lo hicieran desde un libro de escuela.

Los jugadores rápidamente averiguaron que las evaluaciones de los bots ( su primera mirada o impresión) de las posiciones no eran siempre acertadas, pero existía una solución para ese problema: agregar esas posiciones al computador, configurarlo para hacer miles de cite>rollouts de cada uno e irse a dormir. Luego en la mañana se tenía una respuesta.

Una nueva raza de jugadores de Backgammon, la mayoría Alemanes o Escandinavos, aparecieron en escena en cuestión de un par de años. Frío, analítico, joven y puramente entrenado por un bot. Estos jugadores recogían eficientemente la información, la organizaban y ganaban en los torneos de Backgammon.

Sin embargo, esto no funcionó para muchos de los “jugadores de Backgammon de clase mundial” de las generaciones anteriores. Se los empezó a ver como jugadores débiles y prácticamente como imposibles de enseñar. Algunos de ellos cayeron en la negación y gastaron el tiempo que deberían haber dedicado a re-aprender a jugar al Backgammon maldiciendo sus computadores y lamentándose por haber caído de sus pedestales de “genios”, pero incluso algunos viejos jugadores, acostumbrados a ese estilo, tuvieron serios problemas tratando de adaptarse y abandonar los malos hábitos adquiridos en toda una vida. Ellos habían pasado sus años de formación en el Backgammon desarrollando los conceptos erróneos, reglas empíricas incorrectas consiguiendo victorias con inexactitudes que sus oponentes nunca castigaron.

Los bots no solamente mataron a las generaciones más viejas de jugadores de Backgammon sino que también acabaron con todos los beneficios económicos que este deporte pudiera generar, no tanto porque los jugadores más débiles mejoraran su juego (que de hecho sí sucedió) sino porque esos jugadores finalmente se dieron cuenta de lo malos que eran. Por años, se habían engañado a si mismo creyendo que estaban al mismo nivel que los jugadores con los que constantemente perdían, pero cuando los bots les hicieron notar que habían estado jugando con un margen de error de 12 a 3 hasta el más duro de esos jugadores empezó a sentirse avergonzado de sus excusas.